fotos gays
El chico del autobús
Finalmente logré mi cometido. Lo encontré en una fiesta vecinal en el pueblo. Afortunadamente mi novia tuvo que viajar de urgencia con sus padres, por lo que tuve vía libre para cumplir mis fantasías de sexo gays.
Estaba sólo en un rincón del lugar. Me acerqué, me reconoció y comenzamos a charlar. Me preguntó por mi relación con mi novia. Para lograr su interés le dije que era una relación pasajera, que terminaría pronto porque yo había descubierto otros gustos. Por supuesto se percató de que me refería a relaciones de sexo gays.
Al fin logré lo que ansiaba. Me invitó a ir a su casa; me dijo que estaba solo, que quería invitarme unas cervezas. Acepté casi antes de que me lo terminara de proponer. Quería saber si podía experimentar algunas situaciones de sexo gays.
Después de varias cervezas, ambos estábamos bastante embriagados. Nos sentamos en el mismo sillón, riéndonos y bromeando sobre situaciones. De repente comencé a decirle cosas calientes sobre su cuerpo, claro, en tono chistoso. Él admiró también el mío. En ese momento, no tuve dudas. Mis fantasías de sexo gays se estaban por cumplir.
Llevé mi mano a su bulto. Él se sobresaltó. Le dije que me había dado cuenta de que le gustaba y que quería hacer algo con él. Accedió a que le hiciera una mamada.
Le bajé su pantalón y comencé a besar aquel preciado tesoro en semi-erección. Después de unos segundos, no resistí y traté de tragar todo lo que pudiera. Nunca imaginé que las experiencias de sexo gays fueran tan placenteras.
Acabó en mi boca, y después él repitió la tarea en mi miembro. Desde ese día nunca más dejamos de vernos y de experimentar todo aquello que quedaba pendiente en mis deseos.


